viernes, 6 de mayo de 2011

ARTICULO DE DIVULGACIÓN, A PROPÓSITO DE LA FUNDACION DE LA CIUDAD DE LA PAZ

Alguien tendrá que defender el patrimonio histórico
LA FUNDACION DE LA PAZ (*)
Gilberto Piñeda Bañuelos

Por alguna razón en algún momento se considero como oficial al 3 de mayo de 1535 como la fecha de fundación de la ciudad de La Paz y ese es el motivo por el cual, en esta semana se realizan festividades por el 476 aniversario de su fundación.

Lo que paso ese día de 1535 es que Don Hernán Cortés en su calidad de Marqués del Valle de Oaxaca y Capitán General de la Nueva España “llegó a un puerto y bahía de una tierra descubierta en la dicha mar del Sur” así conocido antiguamente el océano pacífico, y “puso por nombre al dicho puerto y bahía, el puerto y bahía de Santa Cruz” acompañado de su escribano Martín de Castro, Juan González de Valdibieso, alcalde mayor, Juan de Jaso, Alonso de Nabarrete, Fernando Arias de Sabedra, Bernardino del Castillo y Francisco de Ulloa entre otros. Todo parece indicar que el lugar de la ocupación no fue en la costa de la ensenada, sino de la bahía frente alguna de las dos islas ahora conocidas como de Cerralvo y Espíritu Santo. Se sabe que Cortés permaneció muy poco tiempo en la California y un poco más sus acompañantes, pero finalmente, el virrey Don Antonio de Mendoza, decidió cancelar la ocupación y no hubo finalmente fundación alguna de algún puerto o ciudad.

En el siglo XVI siguieron las expediciones a la California como la de Francisco de Ulloa, Hernando de Alarcón, Juan Rodríguez Cabrillo, Francisco Gali, Pedro de Unamuno, Sebastián Rodríguez Cermeño y Sebastián Vizcaíno, todas ellas, ocupaciones efímeras; aunque vale la pena destacar la ocupación temporal de Vizcaíno en algún lugar de la costa de la bahía de la Santa Cruz; el propio Vizcaíno relata: “..entré en ésta dicha ensenada que puse por nombre la de La Paz porque en ella me salieron a recibir muchos indios dándonos lo que tenían, como era pescado, muchas frutas de la tierra, caza de conejos, liebres y venados..”. Se trataba de una expedición, la de Vizcaino, financiada por particulares en comun acuerdo con la corona española con el propósito de establecer un campamento duradero que serviría para colonizar la California y explotar los recursos perleros y mineros.

Ante los fracasos de colonización y en consecuencia la continuidad de la cultura indígena cazadora-recolectora-pescadora de la California, en el siglo XVII, específicamente en 1678, la corona española convocó a los interesados en una nueva colonización, asignándola a un ex gobernador de la Provincia de Sinaloa, Isidro Atondo y Antillón quien en 1683 relata: “..en primero de abril dimos fondo en el puerto de Nuestra Señora de La Paz, que es muy seguro y abundante de agua, leña, pescado y sal, y habiendo reconocido paraje a propósito para fortificación, al día siguiente salté con todo la gente en tierra, deliné una media luna dando la espalda a la mar … formé una trinchera de troncos de palma con su foso, a los remates puse los pedreros que Vuestra Excelencia fue servido mandar remitir de esa corte y en el medio un baluarte con un esmeril de bronce…”. Permanecieron en ese lugar alrededor de ocho meses debido a los enfrentamientos con los grupos indígenas que se veían amenazados por la presencia española.

Después de dos siglos de amenazas a la cultura indígena de los Californios, a principios del siglo XVIII hay una nueva ocupación de la California un poco más duradera, ahora por religiosos de la orden Jesuita, que habían fundado el sistema misional en Loreto en 1697. La nueva ocupación española tiene mayor relevancia por tratarse de la fundación de la Misión de Nuestra Señora del Pilar de La Par, por los padres Jaime Bravo y Juan de Ugarte quienes viajaron por mar y Clemente Guillén por tierra, quienes partieron hacia la bahía de La Paz desde la Misión de Nuestra Señora de Loreto, los dos primeros el 1 de noviembre de 1720 a bordo de la balandra “El Triunfo de la Santa Cruz”; y desde la Misión de San Juan Malibat el segundo, el 11 de noviembre de 1720. León-Portilla deduce de los testimonios del padre Jaime Bravo que el mismo día que llegaron a la ensenada de La Paz que fue el 3 de noviembre de 1720 desembarcaron en tierra firme, seguramente en la playa frente a lo que en la actualidad es el primer cuadro de la ciudad, aunque dieron por fundada la Misión de Nuestra Señora del Pilar de La Paz el día 4.

Ese lugar sin ciudad era la desembocadura de un arroyo (que actualmente ocupa la calle 16 de septiembre) y a sus costados dos grandes lomas y mesetas con un monte de arbustos, matorrales, mezquites y cactáceas, y frente a la playa grandes paredones. Precisamente, el testimonio del padre Bravo dice que “los tres días siguientes se gastaron en despejar el monte, en que poner más barracas, así para vivienda de los padres y iglesia, como para la gente de mar y indios cristianos, lo que se ejecutó con mucha presteza y alegría de todos sin recelo de las víboras, que el primer día se mataron tres, y porción de alacranes y cientos pies, fruta ordinaria y montuosas. Reconociese también, paraje, a propósito de una loma alta, que domina las playas a tiro de escopeta del aguaje y de suelo duro y llano con una mesa muy espaciosa…”, que seguramente se trata de la meseta que abarca el polígono de las actuales calles Zaragoza-Madero, Bravo, Degollado y Serdán, sólo que sin ciudad, que es donde se presume fueron ubicadas las primeras construcciones de la Misión, que el día 16 de diciembre de 1720 se empezaron a construir, pues, como relata de nuevo el padre Bravo, fue cuando “..se echaron los cordeles para la primera casa de esta misión, siendo los maestros el padre visitador Juan de Ugarte y el padre Clemente Guillén, que después de escuadrados y señalados de 12 varas de largo, cinco de ancho y una de grueso de pared, cogiendo las coas y azadones, los padres empezaron a cavar…”.

Por su parte, el padre Guillén, en su carta al virrey Marqués de Valero, fechada el 15 de marzo de 1721, relata que “..se desmontó más de doscientas varas en cuadro y, de los mezquites que se desmontaba, los más gruesos se fue formando una trinchera de veinte varas en cuadro. Y perficionanada, nos mudamos a ella, y se ejecutó en un día, poniendo la puerta adentro de la trinchera, el cuartel de los marineros a un lado, nuestro cuartel al contrapuesto. En los otros ángulos, cuarteles de ocho indios amigos que habíamos llevado. En medio de la trinchera, una casilla de troncos de palma, techada con hoja de lo mismo, para los víveres; las dos campanas a la puerta…”; sin embargo, la Misión de Nuestra Señora del Pilar de La Paz solamente duró 28 años, pues en 1748 se trasladó a Santa Rosa de Todos Santos, y con esto el proyecto de un asentamiento permanente frente a la ensenada de La Paz, quedo temporalmente cancelado.

Finalmente, la ocupación permanente y definitiva para fundar la ciudad-puerto de La paz, se materializa al terminar la vida colonial, a principios del siglo XIX. Es cierto que durante las últimas décadas del siglo XVIII el dicho embarcadero de La Paz que había permanecido, sin Misión y sin ciudad, había comercio marítimo permanente; por ahí debió entrar el azogue y las mercancías que iban a los reales mineros y salido la plata; sin embargo, Adrían Valadés en su descripción de cómo se empezó a fundar la ciudad dice que a un soldado asignado a San Antonio llamado Juan José Espinoza, se le concedió un terreno llamado Sitio de La Paz frente a la Ensenada del mismo nombre en donde “plantara una huerta capaz de proporcionar refresco a los buques, que por ser puerto, tocasen en él, y cuidar de la casa que hay del rey no se aniquile y destruya…” y que estaría formado por un polígono que “por la parte oriente sirve de primera mojonera el Cerro de la Calavera, y de éste cerrando la cuerda para que del último derramadero queda señalada por tercera mojonera el estero que está en el salitral, y por el norte sirve como última mojonera la orilla del mar…” según el dicho del alférez Francisco Aguilar del Real de San Antonio, reproducido por Leonardo Reyes Silva en su Historia del Municipio de La Paz. A su vez, Espinoza y su familia tendrían la siguiente encomienda: 1)abastecer de provisiones y agua a los barcos que llegaran al embarcadero, 2)impedir que persona alguna se estableciera en forma permanente en el lugar; 3)recibir y enviar correspondencia Loreto-La Paz-San Antonio, y 4)se hiciera cargo de la llamada “Casa de su Majestad” (al parecer construida en las ruinas del antiguo templo de la Misión).

Como era de esperarse, se dice que Espinosa no podía atender todas las embarcaciones que atracaban en el puerto, y hubo de aumentar el número de pobladores que prestaran este servicio, porque se aumentaron las quejas del servicio prestado. Todo indicaba que este lugar se podría convertir en un puerto comercial de importancia y empezó así el proceso de poblamiento de lo que sería mas tarde la ciudad de La Paz. Fue así que el gobernador del Territorio de Baja California, José Manuel Ruiz concedió permisos y concesiones en 1823 a más pobladores entre lo que se encontraba una persona llamada Juan García que construyó e instaló una edificación que servía de bodega de mercancías, que podría considerarse como el punto de partida de la actividad comercial permanente en La Paz.

No hay duda de qué La Paz se había fundado físicamente, pues en sus ¨Temas Históricos…”, Valadés proporciona algunas cifras tomadas del archivo de la Ciudad en donde están registrados 431 habitantes en 1832, 781 en 1834, 1 mil 302 en 1860, 1 mil 940 en 1868 y 2 mil 182 en 1869; y a lo largo de estos años, La Paz siguió un proceso de urbanización que la iba formando como ciudad: al finalizar la década de los veinte del siglo XIX ya se había reconocido por el gobierno central a La Paz como puerto de altura que le permitiría legalmente comerciar con el extranjero (1928) y se había establecido un oficina aduanal (1929); se había instalado la jefatura política en La Paz (1830) y se había establecido el primer Ayuntamiento (se eligió el 19 de diciembre de 1830, inició sus funciones en 1831 y fue reconocido centralmente hasta 1833).

¿Cuándo se fundó la ciudad? ¿hace 476 años? ¿hace 415 años? ¿hace 328 años? ¿hace 200 años?.

Cuando haya sido, todas son fechas históricamente relevantes, lo cierto es que la parte antigua de la ciudad cada día pierde valor histórico por la destrucción de que es objeto por la modernización capitalista que viene con todo a La Paz… Alguien tendrá que defender el patrimonio histórico-cultural en la centralidad histórica de la ciudad de La Paz… ¿o no´?

(*)publicado en la página de opinión del periódico El Sudcaliforniano el jueves 5 de mayo de 2011.